Facebook, Twitter, Xing, LinkedIn, Foursquare, Dopplr... vivimos inmersos en un mar de redes sociales, quien más quien menos con cuenta en varias de ellas, incluso sincronizadas. Hoy en día los vecinos del barrio viven dispersos por todo el país... o el planeta.
Pero un uso demasiado alegre de las redes sociales puede traer problemas de privacidad que desemboquen en algún incidente grave.

Imagen del genial Mauro Entrialgo, publicada en Diario Público
En los últimos meses he comprado como una docena de productos online: libros, electrónica, complementos, deporte, papelería... Cada vez más cualquier cosa que voy a comprar la puedo encontrar en internet, habitualmente a mejor precio y en muchos casos con mejor servicio. Para mi, la tienda física tal y como la entienden actualmente los tenderos tiene cada día menos sentido.
Cada cierto tiempo me encuentro con alguien que se queja amargamente de su experiencia de vuelo con alguna compañía low cost, casi siempre es con Ryanair. Nunca les doy la razón, todavía no he visto a nadie que me de alguna queja que tenga sentido, ya que hasta ahora la culpa siempre ha sido del propio usuario.
Eso sí, suelo reirme bastante.
"Los mercados son conversaciones" es una frase que lleva más de 10 años vigente, desde la publicación del Manifiesto Cluetrain, pero parece que hay quien aún no se entera. Vía Twitter me encuentro con el simpático aviso que aparece al entrar a la web del hotel La Residencia, y casi me caigo de la silla. Esta web es un claro ejemplo de empresa que no ha sabido adaptarse al mundo de comunicación actual, y pretende sobrevivir anclada en un modelo caduco.
La publicidad online era denostada por los usuarios pioneros de internet, que sentían esta publicidad como una intromisión en su vida. Además, en aquella época que se pagaba por tiempo de conexión, el que una página tardase más en cargar debido a la publicidad era poco menos que una ofensa personal.
Actualmente las conexiones son baratas, a nadie le pesan 10 o 15KB extra y, sobre todo, hoy en día los usuarios de internet ya no son aquellos locos de los cacharros que creían en un mundo de información libre, interconectado, los usuarios de hoy son la gente corriente, mis amigos "de letras", mis padres, el peluquero de mi calle... ninguno de ellos oyó hablar nunca de la Nettiqueta, y a ninguno le sorprende la publicidad en la web, publicidad que ya encuentran en el resto de facetas de su vida. Y aprovechando esto, la publicidad es cada día más intrusiva.
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