Me ha parecido muy interesante esta reflexión en un artículo de Rodolfo Carpintier (las negritas son mías):
Cada sesión de éstas [reunión con emprendedores entusiasmados] es una
bendición en este país que sigue mirándose al ombligo y en donde las
portadas de los periódicos están dedicadas a las actuaciones de chorizos
de mayor o menor calado -al parecer, vende más la porquería- en vez de
sacar a nuevos modelos de emprendedores que es lo que necesitamos para
generar empleo y afrontar el Siglo XXI de otra manera.
El público en general odia a la gente de las altas esferas que se forran
con chanchullos, pero lo ven algo lejano, inaccesible. Pero, ¿y si los
medios no se hiciesen eco de estas basuras en la portada -si acaso sólo
en alguna escueta nota en el interior? ¿Y si en su lugar las portadas fuesen para emprendedores de éxito, para nuevos negocios que ha montado el
vecino del 5º? ¿La gente vería más viable el llevar a cabo su idea y así
generar negocio y empleo?
La prensa, escrita o visual, tiene un gran poder sobre la masa pública. Actualmente lo que nos muestra día sí y día también es que unos pocos se pegan la gran vida y de vez en cuando trincan a alguno. Si en lugar de tanta basura las portadas mostrasen que es posible emprender, que crear un negocio es viable y no una utopía al alcance sólo de unos pocos, ¿podríamos ver un cambio en la actitud general hacia el emprendimiento?.
Hoy en día la conversación de bar típica habla del político corrupto o del empresario del pelotazo ladrillero, pero tal vez cambiando las portadas la convesación de la barra derivaría hacia el chico aquel que montó una agencia de viajes en internet, o el agricultor sesentón que empezó a vender naranjas directamente al consumidor. Y tal vez, de esa forma se iría introduciendo en el imaginario colectivo algo más positivo que la mierda que vemos a diario, una imagen más constructiva del mundo, donde si alguien tiene una idea de negocio sienta que no es utópica y la gente a su alrededor le apoye en lugar de ponérselo negro.
Y como tales, queremos, exigimos, poder interactuar con nuestros proveedores, tiendas, bancos... online, a cualquier hora y desde cualquier sitio. Y quien no lo acepte, se quedará fuera del juego.
Quiero poder -a las 4 de la mañana y plagado por el insomnio- cambiar de operador de telefonía, darme de alta en un servicio de alta velocidad o comprar una peli para intentar dormirme, cancelar una cita, cambiar un pedido...y todo ello sin tener que esperar, esperar, esperar...
Es una cita de Rodolfo Carpintier.
Al final parece que sí va a haber Ley Sinde. Cuando un representante de los autores (Álex de la Iglesia, (ex)presidente de la Academia de cine) empezaba a abrir un diálogo con los internautas el gobierno dice que no, que la ley se saca adelante y punto en boca.
Según la nueva ley, se persiguen «los contenidos que vulneren los citados derechos siempre que el prestador, directa o indirectamente, actúe con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial». El hecho de ser susceptible es tan subjetivo que puede abarcar a Google, a cualquier web con enlaces, a cualquier web que ofrezca descargarse el Emule, cualquier blog...
También un cuchillo es susceptible de matar: prohibamos los cuchillos. Más aún, un político es susceptible de ser corrupto y/o de dañar a los ciudadanos: prohibamos los políticos.
Pero ya puestos, ¿por qué no aplicar la misma ley a otros ámbitos? ¿Y si aplicamos a la clase política el método propuesto por esta ley? Por ejemplo, nombremos una comisión anti-corrupción que tenga potestad para quitar de su cargo y encarcelar a los políticos susceptibles de haber cometido desfalco, tráfico de influencias, o malversación. Sin pasar por jueces ni nada. ¿Aceptarían ustedes eso, señores del PSOE y del PP?
Una ley sin pies ni cabeza, sin ningún sentido. Una ley que demuestra o bien que nuestros gobernantes (y la oposición) no llegan a entender internet, o bien que hay intereses ocultos, o no tal ocultos, para querer establecer un control que roza la censura. Como aún tengo un poco de confianza en la clase política, espero que sea simplemente que internet se les queda grande a nuestros dirigentes, simplemente no saben lo que es, no conocen sus posibilidades. Porque si no es así el problema es mucho más grave que la incompetencia e incapacidad para ejercer una labor; estaríamos hablando de que todo un país se doblega a los intereses de unas pocas empresas que ven peligrar su modelo de negocio por el avance de los tiempos. Recuerda, por cada libro que compras un escriba pierde su trabajo, ¡estas matando la cultura por leer libros!
Si a alguien del gobierno o cercano a él, léase parientes cercanos, le escuece lo que yo opino y escribo en este blog personal bastaría con que alguien ponga un comentario "ilegal". La comisión lo detecta, me cierran el blog, y «ya luego, si eso, veremos si lo vuelves a abrir». ¿Injusto? Ah, es lo que ocurre cuando nos pasamos por el forro la separación de poderes y se pueden cerrar sitios sin orden judicial. Cualquiera que haya publicado una imagen, o que haya citado a alguien, está incumpliendo la Ley de Propiedad Intelectual, y podría verse en el punto de mira de esta ley según la interpretación que quiera hacerse del ánimo de lucro directo o indirecto, incluso aunque a la foto o cita se les haya dado la atribución a su autor. Más información al respecto en: ¿es legal tu blog?
«Erradicaron la cultura... como si fuese una rosa marchita... los libros, las películas... la música...» -- V de Vendetta, Alan Moore
Estamos hablando de algo muy serio. Imaginad un gobierno con potestad para cerrar en cuatro días cualquier cualquier web. Imaginad un gobierno que quiere acallar u ocultar algún hecho, como que una ministra mienta y manipule. Imaginad que basta con que a alguien de una comisión nombrada a dedo no le guste una opinión, o una forma de pensar. Eso va a ser España. No Irán, ni China, ni Cuba, no, España, un país que era democrático.
¿Y si quiero emprender un negocio en internet? Por ejemplo, una red social, estilo Tuenti, o Facebook. Pero resulta que una gran compañía, digamos, de telefonía, también quiere una red social, pero la suya no funciona. Bastaría con que esa compañía sabotease mi red social, denuncia y red social cerrada. ¿Y si quiero montar un negocio como Top Rural? ¿O como Idealista? Más de lo mismo, si alguien con poder o con contactos en la comisión del gobierno no quiere ese negocio, lo podrá cerrar. Adiós innovación, adiós que España se suba al tren de los negocios online.
Estamos en un punto de inflexión en la economía: un nuevo producto está empezando a ser rentable, los negocios en internet. Países como Estados Unidos, Alemania, Brasil, India... no ponen ninguna traba para que emprendedores puedan generar negocios desde la nada y construir grandes empresas a nivel global (¿he oído Google? ¿Facebook? ¿Twitter? ¿Amazon?). Con esta ley en España veremos como construir un nuevo negocio basado en internet va a ser imposible, y va a quedar en manos de los cuatro o cinco grandes. Una vez más, España va a quedar a la cola del primer mundo (y del segundo), haciendo una vez más el ridículo. Por ejemplo, sin una red neutral, Idealista no habría nacido.
Tal vez el gobierno piense que cortando las descargas (si eso fuese posible) las cosas cambiarían. La gente empezaría a ir al cine a diario, se vería mucho más cine español, los cantantes españoles venderían millones de copias... No. Nadie irá al cine a ver películas subvencionadas que no valen para nada. Nadie comprará discos de cantantes-producto. La gente seguirá escuchando su música, y viendo su cine exactamente igual que hasta ahora... o quizá menos, ya que no podrán conocer nuevos autores o directores.
Ayer se conocía la noticia de que Netflix (servicio de alquiler de películas vía internet) duda si instalarse en España. El futuro está en la red, en los servicios en red, y Netflix es la prueba de que es posible ver cine a través de internet, de forma legal y ganar dinero con ello mientras se pagan los respectivos royalties a los cineastas. Pero en España no queremos eso. En España sólo queremos continuar con el negocio del siglo XIX de venta de discos compactos o de DVD. En España no queremos evolucionar, queremos quedarnos anclados en el pasado hasta que sea demasiado tarde. O al menos, esto es lo que quieren nuestros dirigentes políticos.
Aunque se empeñen, es imposible. Con la nueva ley Sinde será ilegal poner un simple enlace a otra web (que es en lo que se basa, precisamente, la web en internet), y esperan que así dejen de descargarse contenidos que alguien, gobierno o industria, no quieren que se distribuyan de esa forma. Pues bien, aún no se ha aprobado la ley y ya hay opciones: http://www.scribd.com/doc/47495614/peliculas. Más de 6000 enlaces para descarga directa de películas... pero en forma de libro, que no cubre la ley Sinde. Incluso con la nueva ley, ese libro de enlaces es legal. ¿Lo ven, señores del gobierno? No pueden poner puertas a internet. Napster nació hace 10 años, lo prohibieron, pero los usuarios de todo el mundo siguen descargando música.
De momento, en mayo tenemos elecciones municipales. Basta con no votar a los partidos que han apoyado esta ley. Después, ya veremos como podemos ir luchando contra ella, y veremos si podemos arreglar la que han liado.
SINDEcoro, SINDEcencia, SINDEbate, SINDErecho, SINDEmocracia. NO A LA LEY BIDEN-SINDE
Puedes leer más acerca de este tema en el libro gratuito “La neutralidad de la red y por qué es una pésima idea acabar con ella“. Disponible en formato epub y html.
Mark Twain fue un conocido escritor norteamericano, recordado tanto por sus obras (Las aventuras de Huckleberry Finn o Tom Sawyer son de las más conocidas) como por su humor ácido y sarcástico. Habiendo vivido su infancia en la Florida de mediados del S. XIX en contacto con la esclavitud aún reinante, gran parte de su obra versa sobre este tema, y suele ser muy crítico con su sociedad.
En el relato Arquímedes, publicado en 1887 en el diario Australiano Standard, ya se deja ver al Mark Twain antiimperialista y crítico con el capitalismo.
Continúa leyendo para disfrutar de su prosa ácida y tremendamente crítica.
Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:
La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.
Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.
(Si te sientes cómodo y representado por este texto, dale toda la difusión que puedas y quieras: reprodúcelo, enlázalo, tradúcelo, compártelo, vótalo… todas esas cosas que puedes hacer con total tranquilidad y libertad gracias, precisamente, al hecho de que tenemos todavía una red neutral. Hagamos posible el seguir teniéndola)
Hoy se vuelve a debatir en el senado español sobre la neutralidad de la red; se debate sobre si blindar esta neutralidad o si hacerla desaparecer. Y esto es algo que nos afecta a TODOS.
Nota: Esta es una explicación de las consecuencias con una fantástica analogía, para los que no queráis leer todo mi rollo.
La neutralidad de la red es algo que nació con internet, y garantiza que toda la información que se mueve por una red tiene la misma prioridad y el mismo tratamiento. Es decir, es lo que garantiza que tú puedas entrar a mi web, y al Flickr de un amigo, y entretenerte en Facebook y ver un vídeo de YouTube y leer información de un videojuego en Meristation y elegir el periódico online que quieres leer.
Hoy se debate si esto debe seguir siendo así o no. Hoy se debate si grandes corporaciones como Telefónica, Google, Verizon, Apple... pueden controlar la información que se mueve en internet. ¿Crees que esto no te afecta?
Supongamos que no se aprueba el garantizar esta neutralidad.
Y que Telefónica, propietaria de las redes de este país (excepto del cable), decide que en su pack básico no se incluye Google. Ni YouTube, ni Facebook. Sólo se incluye Tuenti, que acaban de comprarlo por 70 millones de €, y algunos periódicos que les apoyan. Si quieres ver YouTube, Flickr o MegaVideo deberás pagar 5€ más al mes. Y si quieres acceder a alguna tienda online, puedes contratrar el "Pack e-commerce" por 15€ más al mes. Y así, con todo. ¿Crees que esto es justo?
Seguramente a lo largo de los años has usado muchos servicios web que ofrecen pequeñas empresas españolas: buscar pisos en Idealista o Fotocasa, trabajo en Infojobs, casas rurales en TopRural... pues bien, si no se garantiza la neutralidad en la red, no sólo tendrás que pagar para acceder a estos servicios, sino que además no podrán crearse nuevos servicios así.
Estas webs y otras muchísimas que existen hoy en día han sido posibles, precisamente, por la neutralidad de la red. Una pequeña empresa arriesga dinero para construir un servicio y publicarlo, al público le gusta, empiezan a usarlo y el servicio da dinero. Sin neutralidad, cualquier megacorporación (como Telefónica) podría denegar el acceso a ese nuevo servicio; resultado: no más Idealistas, TopRurales, Tuentis... nos tendríamos que conformar con los servicios que nos quisieran vender los grandes: Keteke, Globaliza... aunque fuesen peores o totalmente segmentados hacia su negocio ¿De verdad quieres un país donde no se pueda iniciar una nueva empresa porque los grandes no te dejarán? ¿Quieres un país donde cuatro o cinco grandes empresas privadas controlen todo?
Estamos hablando de que el acceso a ciertos sitios cueste dinero extra sólo porque una empresa así lo decida. Pero, ¿y si esa empresa no es afín con las ideas vertidas por un periódico como Público? Fácil, le bastaría con restringir el acceso a sus contenidos. Fin de la historia. ¿Quieres un internet donde no puedas elegir lo que quieres ver o leer?
Y por supuesto, ¿crees que Telefónica y/o el gobierno de Sinde permitiría las redes P2P? Olvídate de Emule, Bittorrent, Megaupload, etc... Simplemente no podrías acceder a ello.
En el anterior debate de hace unas semanas se decidió seguir adelante con la abolición de la neutralidad. Es decir, con apoyar a Telefónica y otras grandes, en perjuicio del ciudadano. Pero hay algo más, mucho más grave aquí:
A través de las redes sociales se inició una campaña para solicitar, cada ciudadano a su representante político, que tomara en cuenta las implicaciones de la neutralidad. Se enviaron emails, se llamó por teléfono a nuestros representantes en el senado. ¿Qué ocurrió? Que la mayoría de ellos se quejaron de recibir tantos emails de los ciudadanos y los borraron sin leerlos. Que en el senado se dijo que esos emails eran "una injerencia externa inaceptable de cuatro frikis", es decir, que la opinión de los ciudadanos que hemos votado es "una injerencia externa inaceptable". Sin embargo, la opinión de las grandes corporaciones son "una opinión experta". ¿Qué opinión te merece una resolución del senado en la que no se escucha al ciudadano, pero sí a unas pocas compañías poderosas?
Además, como siempre, España haciendo el ridículo yendo en contra del resto del mundo: Bruselas advierte que sancionará a las operadoras que no respeten la neutralidad en la red. Pero esto, a las operadoras, les importa más bien poco, se paga una multita de vez en cuando y a cambio tienen control absoluto sobre los ciudadanosconsumidores.
Ya tenemos suficientes recortes de libertades en todos los sentidos. Por favor, haz lo que esté en tu mano para evitar que además nos restrinjan internet a lo que unas pocas grandes compañías decidan que "es bueno que veamos". Díselo a tus amigos y conocidos, envía un email a tu representante en el senado, al portavoz de tu partido político, difúndelo... pero no dejes que perdamos también esto.
La imagen que ilustra este post está extraída de La Huella Digital y modificada para traducirla al español.
El lema de Google desde 2004 era (¿es?) "Don't be evil (no seas malo)", pero cada vez más creo que se alejan de ese modo de pensar. Y es que Google hoy en día domina el mercado de la información, ya que por un lado son dueños de toda la información accesible en el mundo, y por otro son el principal actor que pone esa información a disposición del público. La información es poder, y ese poder puede ser muy peligroso (e implica una gran responsabilidad).
Hace unos años, yo ya comentaba en mi círculo del mundo real este hecho, a cuenta de la maniobra de Google por entrar en el mercado chino: si un chino buscaba "Tiannanmen", por ejemplo, Google le mostraría resultados turísticos, pero ninguna alusión a la masacre de 1989. Lo mismo ocurriría con la independencia de Tíbet (por ejemplo, en The Times). Ignoro si esto sigue siendo así, ya que obviamente no tengo acceso a Google China.
Sin embargo, lo que me preocupaba entonces y me preocupa ahora, es el poder que tiene una sola empresa privada. Si en China ocurre como en España, donde la inmensa mayoría accede a internet a través de Google (más del 95%), y Google dice que en Tiannanmen no ocurrió nada en 1989, ¿cuántas generaciones de chinos deben pasar para que "olviden" aquello? Si dentro de 40 años alguien saca el tema, cualquiera irá a buscarlo en Google y verá que no hay ni una sola referencia a ello, ergo, no pasó, será una leyenda que se inventaron los abuelos.
Ese poder, esa posibilidad de manipular la información, es lo que me asusta. ¿Y si alguien quiere que ningún español recuerde la Guerra Civil? Creedme, se podría hacer. Hoy en día mucha gente cree que si algo sale en TV es cierto, ya que "si no es cierto no lo pondrían". De aquí a pocas décadas esto será igual para internet, y si internet está monopolizado por Google, y Google oculta todo lo referente a la Guerra Civil, ¿qué ocurrirá?
Todo esto es a cuenta de un hecho curioso pero preocupante que he visto esta mañana a través de una nota en Menéame. Si probáis a traducir en Google Translator el siguiente párrafo os llevaréis una sorpresa:
European officials, increasingly concerned that the Continent’s debt crisis will spread, are warning that any new rescue plans may need to cover Portugal as well as Ireland to contain the problem they tried to resolve six months ago.
¿Y ese cambio de países? ¿Cómo es que Google confunde Irlanda con España? ¿Tendrá algo que ver el que una de las sedes principales de Google esté en Irlanda? Si un periodista de un medio fuerte usa esa traducción sin fijarse, y emite el comunicado en español, todo el mundo hispanohablante vería una noticia manipulada por una empresa privada. Esto, acojona.
Dejo una captura de pantalla, por si lo "arreglan" (clic para ampliar).

Soy un entusiasta usuario de varios productos de Google: Gmail, Google Accounts, Analytics, Webmasters Tools, AdWords, Android... pero hay situaciones que me hacen temer por la libertad futura. Si Google, una empresa privada como cualquier otra, llega a ser el referente mundial en acceso a la información, el poder que conllevaría esa información es brutal, inabarcable: Google podría convertirse en un Ministerio de la Verdad al más puro estilo Orwelliano.
Por eso, Google, por favor, no seas malo.
Facebook, Twitter, Xing, LinkedIn, Foursquare, Dopplr... vivimos inmersos en un mar de redes sociales, quien más quien menos con cuenta en varias de ellas, incluso sincronizadas. Hoy en día los vecinos del barrio viven dispersos por todo el país... o el planeta.
Pero un uso demasiado alegre de las redes sociales puede traer problemas de privacidad que desemboquen en algún incidente grave.

Imagen del genial Mauro Entrialgo, publicada en Diario Público
Esta web
http://alvaroremesal.net
, su contenido, texto e imágenes está licenciado bajo una
Licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España.